Cuando Dios parece guardar silencio.

Queridos amig@s! en este post les comparto el sermón de esta mañana leído frente a nuestros hermanos.

SERMÓN 29/9/2026

Cuando Dios parece estar en silencio, la fe no consiste en dejar de preguntar, sino en seguir buscando a Dios hasta que el lamento se transforme en confianza.

Salmo 13:1-6

«¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma,
con tristezas en mi corazón cada día?
¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
Mira, respóndeme, Jehová Dios mío;
alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;
para que no diga mi enemigo: Lo vencí.
Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.
Mas yo en tu misericordia he confiado;
mi corazón se alegrará en tu salvación.
Cantaré a Jehová,
porque me ha hecho bien.»

 

¿DÓNDE ESTÁ DIOS CUANDO NO RESPONDE?

Hay una pregunta que tarde o temprano aparece en la vida de prácticamente todo creyente:

«Señor, ¿por qué no me respondes?»

Hay momentos en los que oramos y parece que nuestras palabras no pasan del techo.

Oramos por un familiar.

Oramos por nuestros hijos.

Oramos por nuestro matrimonio.

Oramos por nuestra salud.

Oramos por una necesidad económica.

Oramos por una persona que queremos que conozca a Cristo.

Y pasan los días.

Después pasan las semanas.

Después los meses.

Y quizá incluso los años.

Y llega un momento en el que uno se pregunta:

«Señor, ¿me estás escuchando?»

El Salmo 13 nace precisamente de esa experiencia.

David no está escribiendo desde un momento de comodidad.

Está escribiendo desde la angustia.

Y lo maravilloso es que la Biblia no nos presenta a un hombre que nunca tuvo dudas.

Nos presenta a un hombre que aprendió qué hacer con sus dudas delante de Dios.

David comienza preguntando:

«¿Hasta cuándo, Jehová?»

Pero termina diciendo:

«Cantaré a Jehová».

¡Qué cambio!

Al principio tenemos un hombre que pregunta.

Al final tenemos un hombre que canta.

Al principio hay angustia.

Al final hay confianza.

Al principio parece que Dios está lejos.

Al final David vuelve a hablar de la bondad de Dios.

Y aquí encontramos una de las grandes enseñanzas del salmo:

La circunstancia de David cambió poco o nada durante estos seis versículos; lo que cambió fue la manera en que David miraba su circunstancia.

2. «¿HASTA CUÁNDO?» — EL DOLOR DE ESPERAR

Salmo 13:1 dice:

«¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?»

Y aquí encontramos algo muy humano.

David pregunta:

¿Hasta cuándo?

No dice:

«Señor, todo está bien».

No.

David está sufriendo.

Y tiene el valor de llevar su sufrimiento directamente a Dios.

¿Cuántas veces hemos hecho nosotros esa pregunta?

«¿Hasta cuándo, Señor?»

¿Hasta cuándo voy a esperar?

¿Hasta cuándo seguirá esta situación?

¿Hasta cuándo tendré que soportar esto?

¿Hasta cuándo voy a orar por esta persona?

¿Hasta cuándo voy a luchar?

¿Hasta cuándo voy a esperar tu respuesta?

La expresión «hasta cuándo» aparece repetidamente en los primeros versículos.

David está viviendo una experiencia de espera prolongada.

Y la espera puede ser una de las pruebas más difíciles de la fe.

Porque cuando Dios dice «sí», sabemos qué hacer.

Cuando Dios dice «no», aunque duela, sabemos que existe una respuesta.

Pero cuando parece decir:

«Espera»,

es cuando nuestra fe comienza a ser probada.

ABRAHAM TUVO QUE ESPERAR

Dios le prometió descendencia a Abraham.

Pero Abraham tuvo que esperar.

Génesis 12:2-3 presenta la promesa.

Y posteriormente vemos cómo pasan los años.

Romanos 4:18 dice que Abraham:

«creyó en esperanza contra esperanza».

¡Qué expresión tan poderosa!

Creer cuando todo parece favorable es relativamente fácil.

Pero creer cuando las circunstancias parecen contradecir la promesa es otra cosa.

Abraham tuvo que aprender a confiar en el Dios que promete.

3. JOSÉ: CUANDO EL SILENCIO DURA AÑOS

Pensemos en José.

Dios le dio sueños.

Pero después de los sueños vino el pozo.

Después del pozo vino la esclavitud.

Después la falsa acusación.

Después la cárcel.

Y entonces tenemos una frase preciosa:

Génesis 39:21:

«Pero Jehová estaba con José».

Observa algo.

José estaba en prisión.

Pero Dios estaba con él.

Eso significa que:

La presencia de Dios no siempre se manifiesta cambiando inmediatamente nuestras circunstancias.

A veces Dios está contigo dentro de la circunstancia.

Quizá José preguntó:

«Señor, ¿por qué estoy aquí?»

Pero Dios estaba preparando algo que José todavía no podía ver.

Y eso nos enseña algo fundamental:

Que no podamos ver lo que Dios está haciendo no significa que Dios no esté haciendo nada.

4. DIOS NO SIEMPRE RESPONDE CUANDO NOSOTROS QUEREMOS

Isaías 55:8-9 dice:

«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.»

Nosotros vemos el presente.

Dios ve el principio, el presente y el final.

Nosotros vemos una página.

Dios ve el libro entero.

Nosotros vemos la semilla.

Dios ve el árbol.

Nosotros vemos la prueba.

Dios ve aquello que puede producir la prueba.

Por eso Proverbios 3:5-6 nos dice:

«Fíate de Jehová de todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él enderezará tus veredas.»

La fe comienza precisamente cuando nuestra capacidad de comprender termina.

5. DAVID NO ESCONDE SU DOLOR

Salmo 13:2:

«¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día?»

David está cansado.

Su mente está trabajando continuamente.

Está buscando respuestas.

Está pensando.

Está intentando comprender.

Y dice que tiene tristeza en su corazón.

Esto es importante porque la Biblia no enseña que tener momentos de tristeza significa necesariamente tener poca fe.

David era un hombre de fe.

Y también lloraba.

Jeremías lloró.

Job lloró.

Elías tuvo momentos de profunda desesperación.

Incluso nuestro Señor Jesucristo lloró.

Juan 11:35:

«Jesús lloró.»

Por tanto:

Llorar no significa necesariamente falta de fe.

La pregunta es:

¿Dónde llevamos nuestras lágrimas?

El mundo puede enseñarnos:

«Guárdatelo.»

La Biblia nos enseña:

«Derrama tu corazón delante de Dios.»

Salmo 62:8:

«Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.»

¡Qué hermoso!

Dios no solamente permite que le llevemos nuestras victorias.

También podemos llevarle nuestras lágrimas.

6. «MIRA, RESPÓNDEME» — LA ORACIÓN EN MEDIO DEL SILENCIO

Llegamos al versículo 3:

«Mira, respóndeme, Jehová Dios mío; alumbra mis ojos.»

Aquí David pasa de describir su dolor a orar.

Esto es importantísimo.

David podría haberse quedado encerrado en sus pensamientos.

Pero hace algo:

Habla con Dios.

Y lo llama:

«Jehová Dios mío».

No dice simplemente:

«Dios».

Dice:

«Mi Dios».

En medio de la crisis, David todavía tiene una relación con Dios.

Esto es fe.

La fe no significa:

«Nunca tendré preguntas».

La fe significa:

Aunque tenga preguntas, sé delante de quién debo ponerlas.

7. JESÚS TAMBIÉN NOS ENSEÑÓ A ORAR EN LA ANGUSTIA

En Getsemaní encontramos a Jesús orando.

Mateo 26:38:

«Mi alma está muy triste, hasta la muerte.»

Y en el versículo 39:

«Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.»

Observa la combinación:

Jesús expresa su deseo.

Pero también se somete a la voluntad del Padre.

Esto nos enseña a orar correctamente.

Podemos decir:

«Señor, yo quiero esto».

Pero debemos terminar diciendo:

«Pero hágase tu voluntad».

Porque la oración no consiste en conseguir que Dios haga nuestra voluntad.

La oración consiste también en permitir que Dios transforme nuestra voluntad para alinearla con la suya.

8. «ALUMBRA MIS OJOS»

David dice:

«Alumbra mis ojos».

Esto es precioso.

Porque quizá David no está pidiendo solamente que Dios cambie la situación.

Está pidiendo:

«Dios, ayúdame a ver.»

Hay momentos en los que necesitamos que Dios cambie nuestra circunstancia.

Pero hay otros momentos en los que necesitamos que Dios cambie nuestra manera de verla.

Por eso Pablo ora en Efesios 1:18:

«Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento.»

Necesitamos ojos espirituales.

Porque podemos mirar una situación con ojos humanos y decir:

«Todo está perdido».

Pero podemos mirarla con ojos de fe y decir:

«Todavía no sé qué hará Dios.»

Y esas dos frases son completamente diferentes.

9. EL SILENCIO DE DIOS NO ES EL ABANDONO DE DIOS

Aquí quiero detenerme en una verdad que puede ser muy importante para alguien que esté escuchando este sermón:

Si Dios parece guardar silencio, no concluyas inmediatamente que Dios te ha abandonado.

Jesús prometió en Mateo 28:20:

«He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

No dijo:

«Estaré con vosotros solamente cuando sintáis mi presencia».

Dijo:

«Estoy con vosotros».

Nuestra sensación puede cambiar.

Nuestra circunstancia puede cambiar.

Nuestra interpretación puede cambiar.

Pero la promesa permanece.

Hebreos 13:5:

«No te desampararé, ni te dejaré.»

10. EL CAMBIO DEL SALMO: «MAS YO»

Y llegamos al corazón del pasaje.

Salmo 13:5:

«Mas yo en tu misericordia he confiado.»

Dos palabras:

«Mas yo».

David ha hablado de sus enemigos.

Ha hablado de su tristeza.

Ha hablado de sentirse olvidado.

Pero ahora cambia el enfoque.

Ya no está mirando únicamente lo que ocurre alrededor.

Está mirando quién es Dios.

Y dice:

«En tu misericordia he confiado».

La palabra misericordia nos lleva a la fidelidad amorosa de Dios.

David está diciendo:

«No entiendo lo que estás haciendo, pero sé quién eres.»

Y esta es una de las formas más profundas de fe.

No decir:

«Confío porque entiendo».

Sino:

«Confío porque conozco al Dios en quien he creído.»

11. JOB: «AUNQUE ÉL ME MATARE, EN ÉL ESPERARÉ»

Job perdió muchísimo.

Y en Job 13:15 encontramos una declaración extraordinaria:

«He aquí, aunque él me matare, en él esperaré.»

Job no comprendía lo que estaba ocurriendo.

Pero decidió que su desconocimiento no destruiría su confianza.

Más adelante Job dice:

Job 19:25:

«Yo sé que mi Redentor vive.»

¡Qué diferencia!

No dice:

«Yo entiendo todo».

Dice:

«Yo sé».

Hay cosas que quizá nunca comprenderemos completamente.

Pero podemos conocer a Dios.

Y algunas veces nuestra fe no se apoya en respuestas.

Se apoya en el carácter de Dios.

12. DAVID RECUERDA LO QUE DIOS HA HECHO

Salmo 13:6:

«Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.»

Fíjate en el tiempo verbal:

«Me ha hecho bien».

David recuerda.

Cuando no puedes ver claramente el futuro, mira hacia atrás.

Recuerda.

Recuerda las veces que Dios te sostuvo.

Recuerda las puertas que abrió.

Recuerda las veces que te protegió.

Recuerda las oraciones contestadas.

Recuerda aquellas situaciones que parecían imposibles y que finalmente atravesaste.

El problema de la desesperación es que nos hace olvidar.

Por eso David hace memoria.

13. «HASTA AQUÍ NOS AYUDÓ JEHOVÁ»

Esto nos lleva a 1 Samuel 7:12.

Samuel tomó una piedra y la llamó:

«Eben-ezer»

Y dijo:

«Hasta aquí nos ayudó Jehová.»

Qué hermoso sería que cada creyente tuviera sus propios «Eben-ezer».

Momentos que pudiera recordar y decir:

«Aquí Dios me ayudó.»

«Aquí Dios me sostuvo.»

«Aquí Dios abrió una puerta.»

«Aquí Dios respondió.»

Y cuando llegue una nueva dificultad puedas mirar hacia atrás y decir:

«El mismo Dios que me sostuvo entonces sigue siendo mi Dios hoy.»

14. PABLO: LA FE QUE MIRA MÁS ALLÁ DE LA CIRCUNSTANCIA

Romanos 8:28 dice:

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.»

No dice:

«Todas las cosas son buenas».

No.

Hay cosas que son dolorosas.

Hay pérdidas que duelen.

Hay injusticias.

Hay lágrimas.

Hay situaciones que jamás hubiéramos elegido.

Pero Dios puede trabajar incluso en medio de ellas.

Por eso Pablo puede decir en Romanos 8:35:

«¿Quién nos separará del amor de Cristo?»

Y después menciona tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada.

Y termina diciendo:

«Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.»

La victoria cristiana no consiste en vivir sin problemas.

Consiste en descubrir que los problemas no tienen la última palabra.

15. CUANDO NO PUEDAS VER LA MANO DE DIOS, CONFÍA EN SU CORAZÓN

Esta podría ser una de las frases centrales del sermón:

«Cuando no puedas comprender la mano de Dios, confía en el corazón de Dios.»

Porque nosotros vemos parcialmente.

1 Corintios 13:12:

«Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara.»

Hay cosas que hoy no entendemos.

Quizá algún día las entenderemos.

Y quizá algunas no.

Pero podemos confiar.

16. DEL «¿HASTA CUÁNDO?» AL «CANTARÉ»

Y ahora volvemos al Salmo 13.

Versículo 1:

«¿Hasta cuándo?»

Versículo 2:

«Tristezas en mi corazón cada día.»

Versículo 3:

«Respóndeme.»

Pero versículo 5:

«En tu misericordia he confiado.»

Y versículo 6:

«Cantaré a Jehová.»

Este es el viaje espiritual del salmo.

Primero:

David llora.

Después:

David ora.

Después:

David recuerda.

Después:

David confía.

Y finalmente:

David canta.

No porque necesariamente haya recibido la respuesta que esperaba.

Sino porque ha vuelto a recordar quién es Dios.

17. LA ALABANZA ANTES DE VER EL MILAGRO

Esto es muy importante.

Hay una alabanza que surge después del milagro.

Pero también existe una alabanza que surge antes.

Josafat y Judá enfrentaron un ejército enorme.

2 Crónicas 20:21-22 nos cuenta que pusieron cantores delante del ejército.

¡Imagínate!

No pusieron primero a los guerreros.

Pusieron a los que alababan.

Y cuando comenzaron a cantar y alabar:

«Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos».

La alabanza no fue una negación del problema.

Fue una declaración de confianza en Dios.

18. PABLO Y SILAS: CANTAR EN LA CÁRCEL

Hechos 16:25:

«Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.»

No estaban cantando en una iglesia cómoda.

Estaban en una cárcel.

Tenían heridas.

Estaban encadenados.

Y cantaban.

¿Por qué?

Porque habían aprendido que las cadenas podían sujetar sus cuerpos, pero no podían controlar su adoración.

Y entonces ocurrió algo extraordinario:

«Sobrevino de repente un gran terremoto.»

Dios abrió las puertas.

Pero fíjate en algo:

Ellos comenzaron a cantar antes del terremoto.

No cantaron porque las puertas estaban abiertas.

Las puertas se abrieron mientras ellos cantaban.

19. ¿QUÉ HACEMOS CUANDO DIOS GUARDA SILENCIO?

Podemos resumir el Salmo 13 en cuatro acciones.

1. CLAMA

No escondas tu dolor.

Salmo 34:17:

«Claman los justos, y Jehová oye.»

Habla con Dios.

2. PERMANECE

No abandones a Dios porque no entiendes lo que está haciendo.

Gálatas 6:9:

«No nos cansemos, pues, de hacer bien.»

3. RECUERDA

Recuerda la fidelidad de Dios.

Salmo 103:2:

«Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.»

4. CONFÍA

Aunque todavía no veas la respuesta.

Proverbios 3:5:

«Fíate de Jehová de todo tu corazón.»

20. UNA PALABRA PARA QUIEN ESTÁ ESPERANDO

Quizá alguien que escuche este sermón está precisamente en el versículo 1.

«¿Hasta cuándo?»

Quizá llevas mucho tiempo orando.

Y nadie sabe cuánto estás sufriendo.

Quizá sonríes delante de los demás.

Pero cuando estás solo dices:

«Señor, ¿cuándo?»

Hoy el Salmo 13 no necesariamente te da una fecha.

Pero te da algo más importante:

te recuerda quién está contigo mientras esperas.

Isaías 40:31 dice:

«Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas.»

Observa:

No dice que los que nunca sufren tendrán nuevas fuerzas.

Dice:

«Los que esperan».

Hay una obra espiritual que Dios realiza mientras esperamos.

21. CONCLUSIÓN: EL SILENCIO NO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Volvamos al principio.

David comienza:

«¿Hasta cuándo, Jehová?»

Y termina:

«Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.»

Ese es el mensaje.

Quizá hoy estás preguntando:

«¿Dónde está Dios?»

Pero la respuesta de la Escritura es:

Dios sigue siendo Dios aunque tú no puedas percibir su actividad.

Jeremías 29:11 nos recuerda que Dios tiene pensamientos de paz y esperanza para su pueblo.

Romanos 8:38-39 nos recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús.

Hebreos 10:23 dice:

«Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.»

No dice:

«Porque todo lo entiendes».

Dice:

«Porque fiel es el que prometió».

LLAMADO FINAL

Y quisiera terminar preguntando a la congregación:

¿En qué área de tu vida estás diciendo hoy «hasta cuándo»?

¿Es tu familia?

¿Es un hijo?

¿Es tu matrimonio?

¿Es una enfermedad?

¿Es una necesidad económica?

¿Es alguien por quien llevas años orando?

¿Es una promesa que todavía no has visto cumplida?

Hoy quizá Dios no te está dando una explicación.

Pero sí te está dando una invitación:

Confía en Él.

No abandones la oración.

No abandones la Palabra.

No abandones la congregación.

No abandones tu fe.

No dejes de buscar a Dios porque todavía no has visto la respuesta.

Porque quizá estás viendo solamente el capítulo que estás viviendo.

Dios conoce toda la historia.

Y recuerda las palabras de David:

«Mas yo en tu misericordia he confiado;
mi corazón se alegrará en tu salvación.
Cantaré a Jehová,
porque me ha hecho bien.»

ORACIÓN FINAL

Señor, nuestro Dios,

Hoy venimos delante de ti con nuestras preguntas, nuestras cargas y nuestras lágrimas.

Hay cosas que no comprendemos.

Hay oraciones que todavía no han recibido respuesta.

Hay situaciones que nos duelen y momentos en los que sentimos que guardas silencio.

Pero hoy queremos decir como David:

«En tu misericordia he confiado».

Enséñanos a confiar cuando no entendamos.

Danos fuerzas cuando estemos cansados.

Alumbra nuestros ojos para que podamos ver con ojos espirituales.

Recuérdanos todo lo que has hecho por nosotros.

Cuando nuestra fe sea pequeña, sostennos.

Cuando tengamos miedo, recuérdanos tu presencia.

Cuando queramos abandonar, danos perseverancia.

Y cuando todavía no veamos el milagro, enséñanos a adorarte.

Porque no queremos confiar solamente en tus bendiciones.

Queremos confiar en ti.

Haz que podamos llegar al final de nuestra prueba diciendo:

«Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien».

En el nombre de Jesús.

Amén.

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